Francisco Ovando: Acerca de Suárez (fragmento)

[Suomi]

Francisco Ovando

Acerca de Suárez (fragmento)
Libros del Pez Espiral, 2016


Al comienzo de la sequía la llegada de la luz aún era un asunto periódico. Cada quince días nos juntábamos en torno al carrusel que había quedado al lado del consultorio y esperábamos que dieran las ocho para celebrar. Funcionaba una salita donde pasaban películas en un proyector y volvíamos a tomar cervezas heladas. Los niños se subían a los caballos y giraban, iluminados e iluminándonos a veces hasta que amanecía, mientras nos refrescábamos con los únicos hielos que alcanzaban a formarse. Cuando salía el sol cortaban de nuevo, pero la gente ya había hecho las cosas que pensaba que tenía que hacer y todos nos dábamos por satisfechos.

Hablábamos sin tomarle ningún peso al asunto. La sequía sería algo pasajero y cuando se fuera volvería la electricidad perpetua. Otros apostaban a que en alguna parte estarían derritiendo glaciares enormes, que ninguno de nosotros jamás había visto, para alimentar las represas. Los electrodomésticos todavía ocupaban sus sitios de privilegio dentro de las casas, bajo las fundas de lona de estampados floreados que unas viejas comenzaron a fabricar a pedido. Volvería. Alguien había escuchado lo que el gobierno había dicho, pero no confiábamos tanto en esa historia como en el hecho de que jamás nos había faltado la luz por demasiado tiempo.

Por entonces aún era común ver autos por la carretera que pasa por fuera del pueblo. Parte de mi trabajo era vigilar el tráfico, por si aparecía algún conductor, para invitarlo a detenerse e intercambiar noticias y mercadería. Ya al final de un viernes vi aparecer una caravana de tres camiones tres cuartos bajando por la loma. Se detuvieron en el recodo metiendo estruendo con las bocinas y el reggeatón que sonaba duro desde sus parlantes, seco e infernal. Los conducían mujeres morenas, casi negras, que venían del oeste y hablaban con un acento neutro. Cuando abrieron una de las cargas salieron hombres y niños, que se estiraban y echaban los ojos al paisaje. En los otros containers llevaban generadores a bencina y artefactos eléctricos: sobre todo refrigeradores de dos puertas y equipos tocadisco. Traían noticias. Dijeron que en el oeste la electricidad ya no iba a volver, que ellas iban camino al sur y que comprarían nuestros congeladores, discos y equipos de sonido. Ofrecieron una miseria y nos negamos. Ellas insistieron: Estas cosas –dijo una, la más baja y quien había llevado el ritmo de la negociación– pierden valor día a día.

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